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¿QUÉ OS PARECIÓ LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID?

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EDHASA participó en la pasada Feria del Libro de Madrid con la presencia de sus autores. El balance global de la feria ha sido positivo para el sector, incluso a pesar del descenso del 10% en ventas sobre la última feria celebrada en 2019. Sin entrar en las polémicas sobre las enormes colas que generó el evento (señal sin duda del interés de los lectores por recuperar una de las citas señeras de la cultura en Madrid) o por la decisión de la ubicación de pequeñas editoriales en la isleta central (se comenta que las ventas para las editoriales allí dispuestas bajaron un 40% respecto a 2019), hemos querido conocer de primera mano las impresiones que esta feria ha generado a uno de los protagonistas: los autores. En nuestro caso, hemos preguntado a nuestros autores de EDHASA.

Y estas son las impresiones de muchos de ellos.

VIC ECHEGOYEN (“RESURRECTA”)

«¿De veras indagáis sobre mis vivencias durante la Feria del Libro? ¡Señoría, alego amnesia profunda! Sea lo que sea, aunque haya testigos… ¡juro que no recuerdo nada! Como atenuante, me acojo al asalto de  sensaciones con tantísimas casetas y participantes, al trasiego que no cesaba un momento, a la impresión del encuentro con tan variopintos lectores, a la conmoción de sentir que cada minuto se esfumaba como copos de nieve bajo el sol del Retiro, a la ilusión de estar allí y, al mismo tiempo, la irrealidad de saborearlo demasiado pronto, sabiendo que todo habría pasado antes de que hubiera podido asimilarlo. Señoría, imagino que mis compañeros sufren los mismos síntomas y la misma amnesia: como remedio, propongo una experiencia el doble de larga, para recabar, al menos, las pruebas que nos exoneren o condenen definitivamente… y hasta entonces, ¡nos declaramos inocentes cual Fuenteovejuna: todos a una!»

JUANA CORTÉS (“LOS RESTOS, LAS CENIZAS”, Premio TIFLOS de Cuento 2021)

Estamos en el paso a paso, en el poco a poco, y también en el esfuerzo por ver el vaso medio lleno. Y es que lo vivido ha sido duro y todavía no sabemos qué huellas nos ha dejado. Por eso, volver -hermosa palabra-, sí, volver a la feria, o volver a hacer cualquier cosa que formó parte de la vida que amábamos, es digno de celebrar. Aunque el sabor sea agridulce -esas colas, los pocos niños que asomaban sus naricillas en las casetas, las dificultades incluso para ir al baño-. Pero yo celebro la feria, la vida, los libros, la gente en el Retiro. Lo celebro como un ritual que me tranquiliza. Un ritual que me conecta con el pasado y me empuja hacia el futuro.

JOSÉ SOTO CHICA (“EL DIOS QUE HABITA LA ESPADA”)

En la vida, a veces, uno no puede dudar de que la magia existe. Yo viví uno de esos momentos en la Feria del libro de Madrid. Mi primera Feria del libro madrileña llegó cargada de emociones y sonrisas. Cada vez que un lector se acercaba para saludarme y decirme que le había motivado a querer saber más sobre la época de “El dios que habita la espada”  o que la novela le había impactado al sumergirlo en las batallas, intrigas, pasiones, paisajes… que recrea yo tenía la certeza de que soy el tipo más afortunado a este lado del Pacífico.

Gracias lectores, gracias Editora, gracias EDHASA, gracias compañeros, por recordarme que encender el ordenador cada mañana y bucear en la historia y la narrativa es mi supremo sortilegio.

FRANCISCO NARLA (“DE HOMBRES Y RIOS”)

Para mí, y tal y como entiendo el papel del escritor en estos tiempos, volver a la Feria del Libro de Madrid ha sido una auténtica ocasión para celebrar. Echaba de menos el contacto directo con los lectores y la posibilidad de charlar con ellos, cara a cara, uno a uno. Sólo lamento que las restricciones hiciesen las colas de entrada tan largas.

EMILIO LARA (“EL CENTINELA DE LOS SUEÑOS”)

Ha sido la Feria del Reencuentro. Estuve el primer fin de semana, cuando los pronósticos de los   organizadores   acerca   de   cómo   iría   la   cosa   eran   divergentes,   incluso   no   faltaron   profecías agoreras augurando un desastre en las ventas y el desinterés de la gente. Hizo un tiempo espléndido, sin calor, y los árboles del Retiro volvieron a sombrear las casetas de libros como en los buenos y viejos tiempos. Estuve con mis editores después de mucho tiempo sin vernos, saludé a bastantes lectores conocidos que se acercaban a que les firmase, conocí a nuevos lectores, de los que no pocos procedían de diferentes lugares de España y querían charlar un rato además de llevarse una novela. El ambiente era festivo —no festivalero, ese no es mi hábitat—, las personas aguantaban estoicas hasta dos horas de cola para entrar al recinto, y lo más engorroso y desesperante era el sistema electrónico que permitía entrar con cuentagotas a los visitantes. Pero había ganas de literatura y Madrid, como siempre, volvió a ser la ciudad que, en el pórtico de un dulce otoño, nos unió a todos en esta Feria del Reencuentro.

HERMINIA LUQUE (“LAS TRAIDORAS”)

Esta Feria del Libro de Madrid 2021, disfruté como una reina en la caseta de Edhasa (¡todo estupendamente organizado!), acompañada de amigos y familiares (alguna hermana) y de muchos libros excelentes. El contacto con los lectores es impagable: una lectora hasta se llevó los dos («La reina del exilio» y «Las traidoras») y me preguntó si tenía otra novela de personajes de la realeza…Hum.

JOSÉ MANUEL APARICIO (“BANDERIZOS”)

La Feria del libro de Madrid es una de esas citas donde todos los autores queremos estar. He tenido la fortuna de poder vivir mi primera experiencia en ella como escritor y solo tengo palabras de satisfacción. El encuentro con los lectores, la buena acogida que han tenido mis novelas y el maravilloso trato dispensado por nuestra editora, Penélope Acero, han hecho que mi presencia se transforme en un grato recuerdo que permanecerá siempre en mi memoria.

NIEVES MUÑOZ (“LAS BATALLAS SILENCIADAS”)

La feria del libro del libro para mí es la suma de tres cosas. Primero, el poder charlar con los lectores, explicarles mi historia, hacerles partícipes de mis desvelos y mis sueños. Segundo, el encuentro con mis compañeros de letras, que los quiero una «jartá». Tercero, poder compartir un ratito y muchos abrazos con mi querida editora. Había ganas de feria, había ganas de complicidad.

TEO PALACIOS (“LA BOCA DEL DIABLO”)

Fue un fin de semana muy intenso, un no parar de saludar a amigos, conocidos y lectores, y de encontrarme con nuevos lectores que tuvieron la valentía de arriesgarse con alguna de mis obras, pleno de risas, satisfacción y de subidón de energía positiva. Lo necesitábamos todos. Jamás los escritores os daremos las gracias lo suficiente a los lectores por estar ahí.

BLAS MALO (“EL GUARDIÁN DE LAS PALABRAS”)

Ha sido mi primera vez en la feria de Madrid, y te das cuenta de que toda ella es posible por una sucesión cuasi imposible de milagros. El milagro de sacar tiempo para escribir un libro. El milagro de llamar la atención de un editor que decide arriesgar su dinero, apostar por tu libro e imprimirlo. El milagro de que entre tanta novedad el libro encuentre lectores que se decidan a comprarlo y a leerlo. El milagro de que el lector disfrute y reincida en un autor; de que la editorial cubra costes y sobreviva; de que el escritor no se desanime y siga escribiendo con todo adverso a su alrededor. Se ve que los milagros ocurren. Lo que no comprendí fue la paradoja de reducir el aforo y provocar aglomeración y colas kilométricas en la entrada a la feria.

LOLA MONTALVO (“LA FOSA”)

Un sueño hecho realidad. El pasado fin de semana del 11 y 12 de septiembre fui a la Feria del Libro de Madrid en su 80 edición y esta vez acudí como escritora, a firmar en dos casetas y dos días, de la mano de la Editorial Edhasa y de su editora Penélope Acero. ¡Cuarenta años después de pisar por primera vez la Feria del Libro de Madrid como lectora, acudía a firmar ejemplares de mi novela “La fosa” como autora! Para una persona como yo, que no concibo mi vida sin libros, ponerme al otro lado de esas casetas, mostrar una novela de la que me siento muy feliz y orgullosa de haberle dado la vida, ha sido una sensación maravillosa. Espero regresar más veces.

RAFAEL RUIZ PLEGUEZUELOS (“LA PIEL DEL LAGARTO”)

La experiencia de la Feria es la de estar en una auténtica fiesta del libro. En mi experiencia personal, imagínense cómo he vivido mi primera firma como autor en Madrid, a donde había acudido tantos años como lector. Al sentarme a firmar ejemplares de La piel del lagarto, esta novela que tantas alegrías me está dando, no podía menos que acordarme de las firmas que he perseguido en ediciones anteriores: la de Julio Llamazares (que no se pierde una oportunidad de firmar), Rafael Reig, Andrés Trapiello y tantos otros. Edhasa organizó todo a la perfección, preparó cada detalle con esmero, así que solamente quedaba esperar a los lectores, preparar el bolígrafo, atender a ese lector que ya consideras alguien cercano tan pronto tiene en sus manos tu volumen, porque uno siempre agradece el tiempo que una persona invierta en aquello que un día estuvo en tu imaginación y que ahora es realidad de papel en una caseta.

IÑAKI BIGGI (“PROYECTO MOISÉS”)

Me tocó el sábado 25. Era mi primer año en la feria. El día anterior había llovido muchísimo, pero tuve la suerte de encontrarme una tarde preciosa. Sol, buen ambiente, mucha gente y buenos amigos. Como pedido a la carta. Y para rematar, una cena con colegas en la que se habló de lo divino y de lo humano. ¡Gracias a la familia Edhasa!

JAVIER PELLICER (“LERNA”)

Esta era mi quinta feria del libro y ha sido de lejos la más especial. Volver a encontrarme con los lectores, los compañeros de letras y nuestra querida editora, después de todo lo ocurrido, ha hecho de esta edición la más emotiva.

MARIO VILLÉN (“NAZARÍ”)

Ésta ha sido mi primera experiencia en la FLM, por lo que la he vivido de una manera especial. Firmar en Madrid, en el Retiro, era un sueño de hace muchos años que ahora he cumplido. Tenía muchas expectativas, pero todas se han visto desbordadas. El ambiente ha sido extraordinario. Había miles de personas juntas, todas amantes la literatura, y eso crea una energía especial. Ha sido esperanzador ver a los lectores paseando ávidos de comprar libros. Incluso las colas, a su manera, transmitían un mensaje positivo: a pesar de los problemas de organización, que los hubo, la gente estaba dispuesta a soportar una espera de más de una hora para acceder a la feria. A nivel personal, me quedo con los encuentros. Lectores y amigos como David, Ramón, Javier o Paco, a los que por fin he podido tener cerca, se suman a otros lectores a los que he tenido la suerte de conocer. Compañeros como José Manuel Aparicio, Vic Echegoyen, Daniel Fernández, Ana B. Nieto… escritores y personas extraordinarias a los que tenía muchas ganas de abrazar. Y, por supuesto, me he traído un par de buenos abrazos con Penélope, editora y amiga, una persona que siempre sabe cómo recargarme las pilas. En definitiva, como resumen, la feria para mí es un lugar de libros en el que te encuentras con grandes personas.

MAR CANTERO («UNA NOCHE PRECIOSA PARA VOLAR»)

Cada año que he ido a la Feria del Libro de Madrid, ha sido distinto, este año más aún, pues es un año complicado, ya sabemos por qué. Firmar mis libros es siempre una apuesta como autora, porque no sabes cómo va a resultar, a quién te vas a encontrar, o a quién vas a conocer. Este año ha sido un encuentro con muchas personas, nuevos lectores, nuevos compañeros, otros, a los que conocía, solo de forma virtual, mi nueva editora, y me he encontrado con algún que otro escritor famoso, incluso con mi ídolo de juventud, Juan José Benítez, con quien tuve un encuentro “causal”, que me ha llenado el corazón de alegría y siempre quedará en mi memoria. En la feria, me encanta, por encima de todo, charlar con mis lectores presentes, pasados y futuros, pues escribir es un trabajo solitario y la feria es la oportunidad de poder escucharles, charlar con ellos, expresarles inquietudes y oír lo que quieren decirme sobre mis libros. Este año, mi novela “Una noche preciosa para volar” llegaba a la feria recién sacada del horno, sin tiempo para casi nada de promoción, pero con mucha ilusión, incluso desprendía un aroma cálido en cada ejemplar nuevo, aún sin haber sido tocado por las manos del lector, y estoy segura de que la Feria del Libro de Madrid, ha sido un precioso primer aterrizaje en el largo y alto vuelo que aún le queda a esta novela.

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